Hacía bastantes días, más bien semanas, que no salía a hacer fotos.
El sábado día 6 me escapé a captar las olas anunciadas en los medios de comunicación.
Se pronosticaban olas de entre seis y siete metros. La verdad es que viviendo a tan solo 60 kilómetros de la costa, nunca había presenciado semejante espectáculo de la naturaleza.
La mañana estaba "fresca" y lluviosa pero me apetecía pasear y ya que estaba en Deba, me dí un paseo por la playa, cámara en mano y bien protegida del agua, dirigiéndome hacia el espigón de rocas. Desde allí pude captar esta secuencia.
He de decir que el viernes por la noche estuve repasándome el manual de la cámara para recordar cómo podia conseguir disparar en ráfaga.
Fué un espectáculo impresionante. En ocasiones daba un poco de "miedo" sobre todo escuchar el agua rompiendo contra la roca.


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